viernes, 17 de enero de 2014

LA VÍSPERA DE UNA GRAN FECHA

Un día como hoy 17 de enero de 1823 todo estaba listo para la firma de la ley que nominaba a Huaraz como "la muy generosa ciudad", honroso título otorgado por el Congreso Constituyente que en ese tiempo ejercía funciones de gobierno en nuestro país.


El Congreso Constituyen en plena sesión

Un poco de historia para refrescar la memoria desde cuándo Huaraz ha sido capital de estos lares. A fines del primer milenio de nuestra era, el Callejón de Huaylas era dominio de la nación Huaylas, quien a la usanza andina dividieron en dos parcialidades sus dominios: Hanan Huaylas, la parte alta, con su centro en Hatun Huaylas y Lurin Huaylas, con centro en Huarás. Al respecto hay que señalar que los conceptos geográficos de “alto” y “bajo” que poseemos, no eran los mismos del mundo andino. Para nosotros la parte alta del Callejón de Huaylas es Conococha y la parte baja Huallanca, por su diferencia altitudinal. Pues bien, para el pueblo andino no era así. Todo se medía en relación a la Cruz del Sur y en esa proyección Huaraz está más bajo que Caraz.


La zona norte del Callejón era la parte Alta y la zona sur, la baja.

Volviendo al tema, a inicios del siglo XIX Huaraz era capital del Partido de Huaylas y como tal le encuentra la independencia. Cuando se formaliza la nomenclatura republicana, Huaraz pasa a ser capital del Departamento de Huaylas en 1821.
Del decidido apoyo de Huaraz a la causa libertaria no quedan dudas: aparte de enrolarse en el ejército libertador y apoyar económicamente, los varones sacaban los hierros de sus ventanas para hacer balas y sables; las damas cortaban sus  sábanas para hacer vendas y de sus cortinas hacían uniformes. 


El pueblo de Huaraz apoyó decididamente la causa de la independencia

Huaraz es elevada al rango superior, es decir a ciudad, con el título de “La muy generosa ciudad de Huarás” el 18 de enero de 1823 por los servicios que a la cabeza de los pueblos del departamento de Huaylas, prestara a la causa de la Independencia Nacional. 

domingo, 5 de enero de 2014

¡FELICES PASCUAS..!

Un día como hoy, en las primeras décadas del siglo pasado, se iniciaban las celebraciones de la Fiesta de los Reyes Magos. La noche del 5 de enero casi nadie dormía en Huaraz, pues mientras los menores no pegaban ojo esperando el amanecer, los mayores se dedicaban a esperar la medianoche para llenar de regalos los zapatitos de los pequeños de la casa.
Desde fines del año anterior los padres condicionaban a sus hijos tanto el buen comportamiento como el desempeño escolar, al pedido escrito que había que hacer a los Reyes Magos.


Antigua plazuela de Belén a inicios del siglo XX

En esa época nadie recibía regalos el 25 de diciembre, ese era el Día del Niño Manuelito y a él se le daban los regalos:

Niño Manuelito ¿Qué te puedo dar?
rosas y claveles para regalar.

Todos esperaban hasta pasado el Año Nuevo para que sean los Reyes Magos quienes les lleven los regalos. En el Huaraz de antaño nadie conocía a ese viejito bonachón con mejillas de borracho al que ahora llamamos Papa Noel.


La figura de Papa Noel ha devenido en ser representante del mercantilismo que hoy en día prima en la Navidad.

Ya al día siguiente Huaraz era un loquerío. Era feriado no laborable, pues era la fiesta grande de los Reyes Magos. A esta festividad se le conocía como "Pascua de Reyes", y no estaba errada la denominación, pues "pascua" signfica "paso" (la Pascua la celebraban los judíos en recuerdo al paso del angel exterminador el día que en Egipto ajustició  a los primogénitos de esa nación). En el caso que comentamos, la Pascua de Reyes recordaba el paso de los tres Reyes Magos por el Portal de Belén.
Todos los niños esperaban con mucha emoción la mañana del 6 de enero para ver los regalos que habían dejado los reyes. El desayuno era un loquerío por la alagarabía de los menores que se conformaban con lo que recibían, pues los papás ya sabían cómo se habían portado y los regalos venían de acuerdo a ello; por su parte, los pequeños, conscientes de su comportamiento o de los  cursos "jalados", no hacían mayor aspaviento, la gracia era recibir regalos traídos por los tres Reyes Magos.


Los Reyes Magos llenaban la imaginación de los niños de antaño.

A las once de la mañana todos pasaban a los templos para asistir a la celebración eucarística. Saliendo de Misa todos se saludaban con fuertes abrazos mientras se deseaban "¡Feliz Pascua de Reyes"!

martes, 31 de diciembre de 2013

ARMANDO VILLEGAS: ADIOS AL MAESTRO

Hace 24 horas que ha fallecido en Bogotá el pintor Pomabambino Armando Villegas. Villegas, poco conocido en nuestro país, es considerado uno de los grandes maestros de la pintura latinoamericana.


Armando Villegas, descanza en paz.

Este personaje singular nació en 1926 en la ciudad de Pomabamba. Muy jóven se trasladó a Lima en donde estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Se calificó como profesor de arte y dejó el país en 1950, viajando a Colombia en busca de una especialización que en ese entonces no existía en el Perú.
Pese a ello, nunca rompió sus vínculos con su país de origen, ni con Pomabamba, su tierra natal. Es más, en sus obras se expresa la vivencia inicial del terruño, los colores y la magia del Ande, la fuerza telúrica de nuestra raza.
Este cholo pomabambino supo abrirse campo en un medio totalmente desconocido y poco a poco se ganó el respeto de la intelectualidad colombiana. Fue amigo del gran Fernando Botero, otro pintor que innovó el arte latinoamericano con sus imágenes espléndidamente gordas. También fue muy amigo de Gabriel García Márquez, Premio Nobel de Literatura.
García Márquez nos revela en una anécdota la grandeza de Armando Villegas, su adhesión total al mundo andino que supo conservar aún viviendo tantos años fuera del Perú.


García Márquez y Armando Villegas. 1979.

Narra el autor de "Cien años de Soledad" que en una noche oscura vio subir a un fauno (con sus cachos y pezuñas, pero muy bien vestido) al tranvía en el que él se dirigía a su casa. Ninguno de sus amigos le creyó, pero él insistía en que había visto a un fauno. En una reunión conoció a Armando Villegas y relató su visión en el grupo de amigos.
"Nadie me hizo caso, salvo Armando Villegas. Más aun: me contó que en Pomabamba, el pueblecito del Perú donde había nacido, los faunos y las faunas iban con sus crías al mercado los domingos en la mañana, pero en los últimos tiempos se les veía cada vez menos, porque los traficantes alemanes los desollaban vivos para vender sus pieles como si fueran de vicuña a los peleteros de Ham­burgo. Desde ese momento me di cuenta de que Armando Ville­gas y yo no sólo seríamos amigos, sino algo todavía más compro­metedor: cómplices."


El guerrero del fauno, de Armando Villegas

Armando Villegas, gran peruano, donó uno de sus principales cuadros al Palacio de Gobierno. Es una pintura gigante de Túpac Amaru que ha sido ubicado en el salón principal de Palacio.

Armando Villegas
Nótese la personalidad de este gran pintor ancashino

Su obra pictórica es reconocida por haber sido el iniciador de la abstracción y el arte figurativo en Colombia y en América. Esta técnica pictórica ha sido luego asumida por grandes pintores modernos entre los que destaca el laureado Luis Caballero; pero nadie puede quitarle ese mérito a nuestro gran paisano.
Villegas pretendía realizar una gran exposición de sus obras en Lima y en Pomabamba. Su hijo, Diego Armando mantenía contacto con una serie de artistas y personalidades, pues quería cumplir el deseo de su padre de legar parte de su obra a su país natal y a su tierra de origen. Lamentablemente no pudo ver cumplido su deseo. Esta es una tarea pendiente que en su honor debemos de realizar.

sábado, 28 de diciembre de 2013

¡INOCENTE!

Un día como hoy, según la narración evangélica se realizó la matanza de los Santos Inocentes en Belén. Este dato nos llevó a publicar en esta página tres años atrás "Un Herodes español". En esta oportunidad trataremos sobre ese personaje tan nefasto en nuestra historia regional.
Se trata del Capitán Francisco de Cháves, paisano e íntimo amigo de Francisco Pizarro, con quien participó en la captura del Inca Atahualpa en Cajamarca aquel 16 de noviembre de 1532. 


Cédula que concede a Chávez la encomienda de Lurigancho.

En 1537 se hizo adjudicar la Encomienda de Lurigancho, en Lima, como reconocimiento a sus servicios al ya por entonces Marqués Francisco Pizarro.
Tras el levantamiento del cerco de Lima de parte de las tropas de Manco Inca, el Cabildo limeño ordenó a Chaves a ir a subyugar y pacificar a los indios que permanecían alzados en Huaura, Atavillos y Lampián, en la sierra de Lima, y en Huaylas y Conchucos, en el Ancash actual.  
Los naturales del lugar, Huaylas y Conchucos se hallaban por entonces en pie de guerra pues los abusos del encomendero de Huaraz Sebastián de Torres no tenían límite y lo habían asesinado en Conchucos. Para que no cunda el mal ejemplo, Cháves fue enviado a dar una tremenda lección a los insurrectos.
En Huamachuco se juntó con el capitán Miguel de la Serna, con el que inició la campaña, que fue muy cruel, especialmente en los Conchucos donde los indios tenían cercado a Gonzalo Pizarro y a sus hombres, que se hallaban en camino hacia el país de la Canela. 


El ambicioso Hernando Pizarro quería ser el descubridor del mítico "País de la Canela"

El castigo de los españoles por la muerte de Sebastián de Torres sobrepasó los límites y desembocó en un verdadero genocidio: luego de quemar y empalar a hombres y mujeres, Chaves hizo asesinar a 600 niños conchucanos menores de nueve años, a los que hizo pronunciar su apellido en vez del nombre de Jesús al momento de ultimarlos. 
Este crimen fue condenado por los mismos españoles en su tiempo y no debe ser considerado como un exceso natural propio de la guerra, como suelen disculparse otros crímenes y genocidios cometidos por los conquistadores en América. 


La matanza de los Santos Inocentes se escenificaba en Huaraz en los nacimientos movibles de la familia Olaza, los Paredes y del señor Guillén.

Toda un área extensa fue convertida en el corregimiento de Conchucos, involucrando bajo la misma jurisdicción a los Pincos del sur (de Chavín y San Marcos), Huaris (entre Huari y Chacas) y Piscopampas (ahora Piscobamba y Pomabamba). 
Pese a la tremenda masacre, los Conchucanos supieron mantenerse altivos y levantiscos durante los 300 años de dominio español.

lunes, 16 de diciembre de 2013

UN PRESIDENTE EN HUARAZ

Un día como hoy en 1941, el Presidente Manuel Prado llegó a Huaraz para solidarizarse  con las víctimas del fatídico aluvión que asoló la ciudad tres días atrás.
El recorrido lo hizo Prado por la flamante Panamericana Norte hasta Pativilca, de allí subió en un carro del Ejército por una ruta que tenía muchos problemas. Prado maldecía al Plan Vial que se había quedado trunco hace años.


Pese a ser un aristócrata, Prado se apeó para llegar a Huaraz

Bajando del carro y haciéndose llevar en "wantu", Prado llegó hasta "Inca wakanka" cerca a Conococha, desde sí la ruta a Huaraz estaba afirmada. "Inca wakanka" era un lugar turístico por entonces. Los huaracinos organizaban caravanas para ir en camión hasta ese lugar y servirse allí un "picnic", actividad muy de moda por ese tiempo.
El Plan Vial que se inició en 1927 planificaba la conexión de las principales ciudades del Perú mediante carreteras, pero luego del impulso inicial, se abandonó el proyecto en tiempos de la dictadura de Oscar Benavides. Es por ello que la vía Pativilca - Huaraz quedó inconclusa.


Leguía impulsó el Plan Vial amparado en la bonanza económica fruto de su vasallaje al capital norteamericano.

Vale detenernos un poco para comentar que en 1930, el trazo de la carretera seguía la ruta histórica, es decir, pasaba por Marca, para llegar a Cátac, y en ese año lograron hacer pasar un carro cargándolo por tramos. Aún existe en Marca restos de esa carretera. Existe una leyenda negra que responsabiliza a los hacendados de Cajacay de envenenar al ingeniero responsable del proyecto de la carretera por Marca, y de imponer con sus influencias en Lima un nuevo trazo que dejaba a Marca de lado y abriéndose a la derecha pasaba por Cajacay y obligaba a llegar a la bella laguna de Conococha.



Rosita, la bella hija que acompañó a Prado a Huaraz

Una vez en Huaraz, Leguía dispuso la asignación de S/. 5,000.00 para ser repartidos entre los damnificados y su mayor preocupación fue que se culminara la carretera Huaraz - Pativilca, así como la ruta a Conchucos.
Al año siguiente la carretera era una realidad y el Túnel de Cawish se inauguraba. La Panamericana Norte llegó a Chimbote ese mismo año. Así, Ancash quedaba conectada a la red vial nacional. Pero hubo de venir un aluvión sobre la capital del departamento para que el gobierno se acuerde de nuestra tierra.

domingo, 24 de noviembre de 2013

LA DUALIDAD ANDINA


Un día como hoy se publica en 1958, un retardado homenaje al Centenario de la provincia de Huaraz (creada por ley de 1857), el libro  "Leyendas, fábulas y canciones de Ancash" escrito por varios autores, entre ellos el sabio Santiago Antúnez de Mayolo quien pone en tapete el tema de la dualidad andina.
Un rasgo peculiar del mundo andino ha sido su preocupación por el ordenamiento dual. La dualidad se ha manifestado y se manifiesta en todas sus expresiones. La dualidad es quizás el símbolo más distintivo de nuestra cultura andina.

La pareja humana, ideal de perfección dual

Lo dual se concibe como complementario u opuesto. El mejor ejemplo de la unidad complementaria es la pareja: varón solo es incompleto, mujer sola es incompleta, juntos, varón y mujer son lo ideal, pues se complementan. Esto se aplica al mundo animal y al vegetal, donde encontramos plantas hembras y machos en una misma especie. 
La dualidad por oposición se muestra en todo su realidad en la gran oposición entre el orden y el caos. Caos y orden se manifiestan en la naturaleza y en vida humana. Lo ideal es mantener siempre el orden, esa es la función de los dioses andinos, pero el caos es una constante y siempre sobreviene, para ello el hombre andino debe estar preparado. 

El dios Guari de Chavín, garantizaba el orden universal

La función de los dioses es restablecer el orden para que el caos no sea permanente. Los carnavales y la muerte, son ejemplos de tiempos caóticos; la vida y el trabajo indican el equilibrio que otorga el orden natural.
Los curacas y el Inca tenían su “rantin”, su hermano, su par. El Señor de La Soledad, tiene su “hermano” también llamado “su paso”, en clara alusión a que es una deidad de raigambre andina.
Del mismo modo, el territorio estaba dividido en parcialidades: alto, bajo; izquierda, derecha; arriba, debajo. Pues todo en el Ande tiene su par o complemento. Blanco, negro; claro, oscuro; hembra, macho; estrecho, ancho; etc. 

Este era el Jr. Sucre visto desde la Soledad

En el antiguo Huaraz teníamos a la "quichqui calle" (Jr. Simón Bolívar) y a la "hatun calle" (Jr. Sucre) como prueba de la dualidad espacial. Los antiguos distritos urbanos de Independencia y Restauración correspondían a las parcialidades de Ichoq Huarás y Allauca Huarás.
El Callejón de Huaylas es la máxima expresión de la dualidad, pues está conformada por las cordilleras Blanca y Negra. Según el mito fundacional de los Huari, el Callejón de Huaylas era la única zona mágica y sagrada de todo el territorio andino, lugar escogido por los Huaris para hacer su aparición en el Mundo del Medio (Kay Patsa).

La Cordillera Blanca vista desde un paso carretero de la Cordillera Negra

miércoles, 23 de octubre de 2013

EL TRABAJO EN LA CONCEPCIÓN ANDINA


            En el tema de los valores andinos, el trabajo es algo fundamental. 
"Comerás el pan con el sudor de tu frente",reza la sentencia bíblica y en base a ella se ha tomado a través del tiempo, al trabajo como una carga. En el Ande ancashino, es todo lo contrario. 
En el ande, los valores se enseñaban integrando al niño y a la niña en las tareas cotidianas. El trabajo en sí mismo es un valor primordial. La concepción del trabajo parte de que es el único medio para conseguir los medios suficientes que permitan buscar el bienestar de las personas, la familia y la comunidad en general. El apego al trabajo se sustenta en la cosmovisión andina, pues es dignidad, satisfacción y alegría.

No existía la idea de la "carga laboral" 

            El trabajo no es un medio para conseguir el sustento, es un fin en sí, plenitud existencial, celebración de la vida y comunión con la divinidad. El trabajo es culto  la tierra y su templo es la chacra. Cuando alguien moría, sabía que su alma (hane) tenía que ir por el hatun aya mayu (la vía láctea) a una chacra de abundantes y sabrosas papas negras a hartarse con ellas por toda la eternidad.
            El trabajo tiene una dimensión comunal, nadie es depositario de conocimientos extras, no hay especialistas. La tecnología andina en sus dos dimensiones (social y ética) es dominio colectivo. La ética del trabajo andino está interpretado como la responsabilidad de “ser hijo de la tierra”, que supone una serie de compromisos. Por ello, la ociosidad y el incumplimiento en los trabajos, se sanciona. La disciplina en el trabajo no es mecánica, es flexible como la vida misma, acompañada de fiestas y celebraciones, de música y danzas. El trabajo no se mide por horarios ni lo imponen los patrones, se rige por el ritmo de las estaciones y del tiempo cíclico que lo señala.


 La música siempre acompañaba las labores agrícolas

            La finalidad del trabajo no es la acumulación ni la riqueza, sino el sustento del diario vivir para la familia y el consumo festivo comunitario, que nos dan una idea de “la celebración del trabajo”. El trabajo es su vida, su plenitud, su alegría; trabajando la chacra, criando su ganado, el andino “se deja criar por la vida”. Este es un concepto bien elaborado de lo que conocemos ahora como “calidad de vida”. ¡Qué diferente con la idea del trabajo explotador y estresante que se tiene en occidente!


¡Todos para uno y uno para todos!

            En la comunidad, en el ayllu, el andino se encuentra unido a su trabajo y se siente realizado por su trabajo. Fuera de él, está el hacendado, el mestizo, el juez, los depredadores de su trabajo; que encarnan al otro, al que se ridiculiza y escarnece en las danzas rituales.