lunes, 19 de septiembre de 2011

MAXIMILIANO ROSARIO SHUÁN Y EL PASACALLE ANCASHINO

Testigo del Siglo XX, don Maximiliano Rosario Shuán nació en Huaraz un día como hoy, 18 de setiembre de 1900. Músico y bordador, integró la Banda de la Gendarmería en 1924. En los años 30, fundó el Conjunto Musical “Los Andes”, con el que ganó muchos eventos en Huaraz y en Lima.
            Fue director del Conjunto “Tupish Huanca”, otro de los afamados conjuntos de los años 50. Destacó como compositor y pasó a ser profesor de música del Colegio “De la Libertad” y de la Escuela Normal de Mujeres “Mercedes Indacochea”.
            Antes del sismo del 70 se desempeñó como profesor de instrumentos de cuerda en la Escuela de Danzas Folklóricas. En los años 70, enseñó en la Escuela Regional de Educación Artística (hoy ESFA).

Don Maximilano Rosario Shuán (segundo de la derecha, con sombrero) junto a profesores y alumnos de la EREA en foto de 1973

            El tema con el que se le identifica, es el bellísimo pasacalle “El Huascarán”, conocido popularmente como “Lucerito”. También son de su autoría la chuscada “Shillpi rurimpa” y los huaynitos “Paloma blanca”, “Cruel dolor”, “Shincay pampa”, “Se acabaron ilusiones” y “Mi pecho es un cementerio”.
            Emocionado por un homenaje que se le ofreciera en el Cine “Radio”, sufrió un derrame cerebral, falleciendo un mes después, el 3 de mayo de 1985.

El PASACALLE
            Originariamente a este baile se le conocía como “huayllishada” o “ewallé”, y se le bailaba en las calles como fin de fiesta. En la actualidad, el Pasacalle ancashino es un baile de salón, donde se abrazan las parejas y forman ru
edo; hay mudanzas de sitio y algunas reverencias. Generalmente, las reuniones sociales inician y terminan con un Pasacalle. Cuando la fiesta ha llegado a su fin, el conjunto ejecuta los cadenciosos sones de un Pasacalle e inmediatamente los invitados se apresuran a bailarlo en señal de despedida. Todo Pasacalle es rematado con una fuga que suele ser vivaz y bien zapateada.

Moderno pasacalle en la Plaza de Huaraz


            El pasacalle es un ritmo andino propio del departamento de Ancash. De allí se ha extendido a otros departamentos, como Huánuco Ayacucho, donde aún se le conserva con naturalidad  y a otros donde se le ha estilizado y hasta cambiado el nombre, caso de Junín y Cerro de Pasco, en donde se le conoce como “muliza”.
            Los orígenes de este ritmo andino se pierden en la penumbra de la formación de nuestras primeras culturas. No sería peregrino señalar que el pasacalle ancashino surge en la época pre-Chavín, pues su ritmo ha sido siempre cadencioso, propio para ser acompañado por la caja flauta o roncadora. Este es un instrumento típicamente ancashino.
            Los Recuay nos muestran en sus ceramios a pastores ejecutando música con la caja flauta. Más adelante encontramos el verso más antiguo que muy probablemente fue entonado en este ritmo tradicional:
“De sus huesos haremos quenas,
de su piel haremos tambores,
beberemos chicha en sus cráneos,
entonces danzaremos”.
            Marcos Yauri Montero, al analizar la literatura quechua de  Ancash, menciona que en tiempos Incas, nuestros antepasados vencidos, convertidos en mitmas, imprimieron la cadencia triste y melancólica al pasacalle, pues bajo este ritmo iniciaron el viaje sin retorno. Aquí estaría la primera referencia al “ewallé”, nombre con que originariamente se conocía al pasacalle ancashino. Los siguientes versos, que aún se cantan hoy en día, confirmarían su hipótesis:
“Akuri niña, ewakullashum
taqe jirka, waqtallanta,
tsechomi niña, watashqeki,
condorkuna, pununancho”
            Durante el período de la dominación europea, el “ewallé” o pasacalle ancashino se convierte en la melodía preferida por los arrieros ancashinos. Ellos la llevan a la capital y los diferentes lugares de su peregrinar, especialmente por la sierra central. Tal es así que se difunde entre los departamentos de Huánuco, Pasco y Ayacucho.

            Daniel Quirwayo, eximio músico y acucioso investigador de nuestra cultura musical ha escrito un interesante opúsculo sobre la muliza, en el que rastrea su verdadero origen. Su conclusión es que la muliza llega al centro del Perú llevada por los arrieros huaylinos que a inicios del siglo XIX recorrían los caminos de la nueva patria.
            Pero quien dio el nombre de “pasacalle” al tradicional “ewallé”, fue el afamado compositor don Maximiliano Rosario Shuán, quien en 1924 llegó a la capital como integrante del Conjunto Típico Huaraz. Al ejecutar el “ewallé”, fue requerido por los curiosos, cómo se llamaba ese ritmo tan cadencioso y elegante. Contaba el mismo Rosario Shuán que al ver que no entendían el vocablo quechua, se puso a bailarlo y dijo: “así se baila en mi tierra, cuando acaba la fiesta y la gente se va, pasando la calle”.

Festival de Amancaes en 1933, donde participó M. Rosario Shuán

            No es ocioso señalar que el más hermoso pasacalle lo ha compuesto el mismo don Maximiliano y ha sido grabado como “El Huascarán”, pero es más conocido como “Lucerito”:
“Lucerito del amanecer,
sobre el Huandoy,
te vi relumbrar.
Blanco granizó, yo te vi caer,
blanca aurora,
llanto de mujer.
¡Ayayay, luz del Huascarán!
Mañanera, diadema del Huandoy.
Carasina, contigo me voy,
mis esperanzas perdidas no son”.
Del análisis de sus versos, tenemos que con esta insuperable canción don Maximiliano Rosario Shuán rinde homenaje al dios de sus ancestros, el Waraq Koyllur o Lucero del Amanecer. Probablemente lo compuso estando en Huaylas, pues hace referencia al nevado Huandoy. El lucero del amanecer se alza a partir de las cinco de la mañana sobre ese bellísimo nevado, anunciando la salida del sol y éste, con sus primeros rayos forma sobre el nevado una especie de diadema o corona de haces de luz, iluminando al vecino Huascarán.

Realmente es un diadema formado por los rayos del sol el que se observa sobre el Huandoy

En Huaraz, el Waraq Koyllur aparece sobre el nevado Churup, “jalando a su padre el sol” según un antiguo mito y produciendo el mismo efecto lumínico que se observa en Caraz.

¡Qué grande don maximiliano Rosario Shuán al inmortalizar momento tan sublime del amanecer en nuestra tierra!

1 comentario:

  1. ¡Que sorpresa! muy buenos datos para mis alumnitos en la zona rural-Huaripampa-Olleros,lugar donde actualmente trabajo y cantaré para la velada x su aniversario de la IE. En este colegio trabajó el hijo de Don Maximiliano docente por muchos años y recordado por sus ex alumnos ya mayores hoy en día.
    Don Maximilano Rosario Shuán (segundo de la derecha, con sombrero) trabajó junto a mi padre Godofredo (3°a la izq-parado) profesor de la EREA y me da gusto ver la foto de casa, fué después de un desfile x fiestas patrias despues del terremoto
    Gracias Magister Antukito...
    tu siempre admiradora: Qury wayta.
    Waraq markachaw
    pz

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