domingo, 3 de mayo de 2015

DE SAN SEBASTIÁN AL SEÑOR DE LA SOLEDAD

Un día como hoy, 3 de mayo, fiesta de la Santísima Cruz, hace muchísimos años, se empezó a celebrar al Señor de la Soledad como patrón de Huaraz. Este es un caso muy especial. Pocos son los pueblos que han tenido el atrevimiento de cambiar un patrón por otro. Nuestros antepasados, sin mucho remordimiento, pusieron de lado a San Sebastián.
Sabido es que "el verdadero" patrón de Huaraz es San Sebastián, mártir romano cuya fiesta se celebra el 20 de enero, fecha probable de la fundación de Huaraz (1574) y de todos modos, patrón personal del primer encomendero de Huaraz, el escribano Sebastián de Torres, notario que acompañó a Pizarro en su aventura de Cajamarca y de quien recibió como Encomienda las ubérrimas tierras de Lurin Huaylas en 1534.


Sebastián de Torres estuvo en Cajamarca, y fue el primer Encomendero asesinado por los indios

Cien años después se desarrolla un inusual juicio entre los ayllus de Ichoc y Allauca Huaraz por la posesión de la imagen de San Sebastián. Cada ayllu celebraba durante 4 años seguidos al santo patrón, en forma alterna; el lío se inició cuando los de Allauca no quisieron entregar la imagen a los de Ichoc, llegando el caso a los tribunales. ¿Por qué los indios se mostraban tan apegados al culto a San Sebastián? Ellos celebraban la Capacocha, fiesta del solsticio de verano, que cada cuatro años se convertía en el gran Qapaq Raymi; como estaban prohibidos de festerjarlo el 21 de diciembre, trasladaron los festejos al 20 de enero, día de San Sebastián.
La imagen y el prestigio de San Sebastián pierden valor entre los huaracinos cuando por una grave denuncia, llegan inquisidores enviados por el Tribunal del Santo Oficio, quienes constataron que en la fiesta de san Sebastián se realizaba una práctica verdaderamente grotesca y pecaminosa: a la imagen del santo, que era hueca, la llenaban de vino por un hueco que tenía en la cabeza, y la gente quitándole las flechas bebía el vino que saltaba por los orificios de la heridas. 


El santo asaeteado, en una representación muy común.

En el año de 1699, aparte de las ya existentes, se funda la Cofradía de españoles del Santo Cristo de la Soledad y hacia 1700 llega a Huaraz la imagen del Cristo crucificado. A partir de 1730, a la capilla de la Cruz de Mayo se le empieza a llamar "De la Soledad". Durante el terremoto de 1725, esa capilla fue la que mejor resistió el sismo; atribuyendo ese portento a la imagen que albergaba en su altar mayor. Por este suceso, los huaracinos empezaron a querer y admirar a la santa imagen del Cristo crucificado que muy pronto pasó a llamarse "El Señor de la Soledad".
A la par que declinaba la devoción a San Sebastián, crecía el culto al Señor de la Soledad. Esto se acentúa cuando los indios pasan a integrar las cofradías y con preferencia la del Señor de la Soledad, pues en los cimientos de su templo, se colocaron las piedras sagradas del santuario de Pumacayán. Otro hecho que ayudó a elevar el prestigio del Señor de la Soledad, fue la donación testamentaria de la hacienda de Huapra, cuya producción debía dedicarse a la celebración de su fiesta.


El Señor de la Soledad antes del incendio de 1965



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