sábado, 18 de julio de 2015

LA REVOLUCION APRISTA DEL 32

Un día como hoy, 18 de julio de 1932, Huaraz despertó convulsionada por la represión militar que se desató luego que las tropas del gobierno ingresaran a la ciudad develando la asonada que encabezó seis días atrás el Mayor Raúl López Mindreau.
La historia recuerda estos hechos como la "Revolución aprista de 1932", tardía repercusión del levamiento de Trujillo, que en nuestra tierra tuvo connotaciones especiales: fue encabezada por un militar -mientras que en Trujillo el APRA asesinaba a militares-, no hubo mayor derramamiento de sangre durante el alzamiento y constituyó un Gabinete Ministerial con sede en Huaraz.


La apacible Huaraz fue escenario de luctuosos sucesos en 1932

Al medio día de ese aciago día 18 fue fusilado en su casa del Jr. Sucre N° 69, el joven César Huamán Palacios de solo 16 años, hermano de uno de los confabulados, quien tuvo la osadía de dar vivas por el APRA en presencia de los militares.
Los acontecimientos se precipitaron desde el 12 de julio en cuyo anochecer Huaraz fue tomado por los alzados apristas que en concierto con el Mayor López Mindreau y los responsables de las instituciones ocuparon la prefectura y las principales oficinas de la ciudad. Todos ya sabían lo que iba a suceder, por lo que no hubo resistencia y la policía se mostró impávida como suele ser siempre su accionar.
El 13 de julio se lanzó la proclama de los alzados en que se critica al gobierno de Sánchez Cerro y se proclama líricamente: "la masa indígena explotada y succionada, tendrá dentro del actual régimen verdaderas garantías en sus vidas y propiedades; se abolirá el servicio vial y los 'trabajos de la república', daremos mayores facilidades al indio y al obrero".


Hasta ahora es una incógnita la pasividad del líder aprista en los sucesos de 1932.

La asonada aprista duró pocos días en Huaraz, el 16 ya estaban las tropas del ejército en Punta Callán y el 18, ante su presencia en Huaraz, la desbandada fue general. El gabinete aprista no solo pasó a la clandestinidad, sino todos sus miembros fueron condenados a pena de muerte.
En pocos días serían capturados los principales cabecillas, cinco de los cuales, luego de un juicio sumario serían fusilados el 4 de agosto en la pared este del cementerio de Villón. De la llamada revolución aprista solo quedó el recuerdo.
A los 83 años de acaecida, es una lástima que ni los apristas recuerden estos sucesos. Nos queda uan reflexión final, ¿por qué quienes aceptan a rajatabla que los acontecimientos de 1932 constituyen una revolución, se niegan a dar ese carácter al gran movimiento campesino que encabezó Pedro Pablo Atusparia en 1885?


1 comentario:

  1. Después de la conquista la república heredó todos los moldes del virreinato, nada cambio para el indígena. Este siguió despojado de sus tierras y a la vil explotación. Sometido a la miseria su vida continúo con los nuevos amos hijos de los españoles. No les intereso más que apoderarse de los privilegios de ese poder que gozaron y abuzaron sus antecesores, padres de ellos. Esta república nació así, a igual que el virreinato, para el abuso y el enriquecimiento de los que ostentan el poder del Estado. Y a igual que España, reprodujo el atrazo de su economía feudal, a diferencia de Inglaterra. Esta clase gobernante que se creía aristocrática gobernó para el y su nación, hijos de los españoles. La organización del Estado y sus ciudades fueron hecho mas cerca y orientados al desarrollo de España. Se enviaban al imperio todo cuanto pudieron saquear de nuestras tierras. En tanto el poblador vivía en las zonas andinas postrados al olvido por este tipo de estado. Ese fue ¿la independencia? ¿De quien? A los verdaderos peruanos que habitaron estas culturas nunca alcanzó esta independencia. Sus derechos postergados duraría muchos años desde 1821. Un siglo pasaría para que desde antes de 1918 los apristas construyeran este glorioso partido que arrancó derechos paulatinamente, el costo de la persecución, la clandestinidad, los asesinatos y fusilamientos, cuanto no deportados y encarcelados, fue la historia que tuvimos que caminar. No hemos olvidado a nuestros héroes como los mártires de Huaraz. Sobre sus tumbas seguiremos logrando mas conquistas. Ahí esta escrito el legado de los caidos el camino que hemos de seguir. La política tiene que ser revolucionaria en su práctica, sino no es política. Así como Manuel Arévalo Cáceres (parlamentario),es el camino de un militante aprista congresista. Un revolucionario no llega al parlamento a atesorar riquezas y negociados. La revolución de Huaraz es el símbolo del descontento de un pueblo que busca cambiar su destino. El olvido de las naciones andinas proclaman que sus derechos sean atendidos, los medios con el cual recurra como el que conmemoramos hoy sera la forma, pero el fondo será siempre la justicia social. Los acontecimientos de Huaraz guarda un gran significado con la historia de las naciones andinas. Aun en la lucha democrática será ese nuestro destino y como partido hacer nuestro esa aspiración. Hagamos del aprismo histórico una enseñanza en el porvenir de las nuevas generaciones. Lo que esta mal hay que combatirlo idiológicamente, abandonar nuestra militancia seríamos como el pez que se sale de la laguna, morirá. La opción de ser independiente es solo un sentimiento de propósitos, o cuanto se oculta en su apariencia no hay el pensamiento universal como es la doctrina aprista que lo explica todo lo que ocurre en el mundo de la cultura indoamericana.

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